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Se llama Maire Parker y lleva 20 años trabajando como chófer
de autobús en el Reino Unido. Una compañía
de transportes de Belfast, Translink, ha rechazado su solicitud
al puesto por presentar un alto índice de masa corporal,
al pesar 76 kilos y medir poco menos de 1,50.
Ella pretendía cambiar de trabajo para irse a vivir con
su marido a esa nueva ciudad y se ha encontrado con que debe empezar
a ponerse a régimen.
La conductora británica ha anunciado que demandará
a la compañía por discriminación.
Fuentes de esta empresa aseguran que la señora Parker no
cumplía los estándares necesarios para atender correctamente
a sus clientes en términos de salud y seguridad.
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